El tatuaje que no era

El tatuaje que no era

Año 2014, 24 años, verano. Llevaba un par de semanas con el estómago bastante flojo, pero eso no me impidió seguir saliendo de fiesta los sábados. Hacía calor y yo salía en camiseta y pantalón corto, aquí el primer error fatídico.

Eran las 2 de la madrugada cuando alguien me contó un chiste, yo me reí de manera muy exagerada y con el esfuerzo pues…… me cagué encima. Me quede inmóvil, miré a mi colega, le di mi cerveza y con un breve “vuelvo ahora”, me fui al baño del bar mas cercano.

Cuando vi el estropicio, me quité el pantalón como pude, sin mancharlo, me limpié lo mejor que me permitía mi estado de embriaguez, y los calzoncillos….allí quedaron en la papelera, teñidos de una pasta negra-verdosa.

Pensé en ir a casa a ponerme otros calzoncillos, pero que cojones, seguí de fiesta, segundo error fatídico.

Sobre las 5 de la mañana, ya iba intentando doblar las esquinas para poder llegar al siguiente bar.

Estaba en un local oscuro, lleno de gente, mucho calor, y recuerdo saltar en mitad de una canción y sentir como mi ojete soltaba un chorrete como cuando te ríes mientras bebes. Me palpé el pantalón y no noté nada húmedo, así que no me preocupé, último y fatal error.(Ya no había red de seguridad fecal).

Tengo un tatuaje en un gemelo , es importante para la historia.

Se me acercó una “amiga” con claras intenciones de pasarlo mejor que bien, y en medio de una conversación en la que yo ya asentía porque apenas me enteraba, me dijo “anda tienes un tatuaje nuevo”, a lo que yo solté un “ssssi…ssi”. Se agachó lo tocó, se llevó el dedo a la nariz, me miro muy muy asqueada, no se que me dijo, y se marchó. No la he vuelto a ver.

La descripción mas acertada a lo que vi al ir al baño sería, era como si Venom estuviese enganchado a mi pierna.

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