trolleando a la guardia civil

trolleando a la guardia civil

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Hace muchos años mis amigos y yo teníamos costumbre hacer botellón en un parque natural que estaba en el pueblo de al lado. Una de esas veces recuerdo que se me acerca un chaval y me dice “oye, es la primera vez que vengo y como no conozco el sitio he aparcado a tomar por culo y he venido andando y me han dicho que tu has aparcado aquí al lado” y yo le dije que sí, que había unos descampados cerca, entonces el chico me pide si podemos ir con mi coche hasta el suyo y luego volver con los dos. Yo le dije que ni de coña, que había bebido y no quería coger el coche así, con lo que me dice él que como acaba de llegar y no ha bebido que busca a alguien, él coge mi coche y la otra persona el suyo y yo le guío, y le digo que en esa situación claro, sin problema. A los pocos minutos vuelve v con una chica que según él es la que cogerá el coche. La chica aún se estaba sacando el carnet y había estado bebiendo igual que yo, pero pienso, oye, es su coche, si a él le parece bien….

Total que subimos a mi coche, vamos donde aparcó el suyo, la chica lo coge y empezamos el camino de vuelta. A estas alturas mi nivel de alcohol en sangre ya era bastante elevado, así que de alguna manera acabamos los 2 coches conduciendo por un carril bici en mitad de la montaña. En ese momento vemos unas luces en frente, se trataba de una patrulla de la guardia civil dándonos el alto. Entonces yo me cago encima, porque aunque yo no conducía, y el chico que llevaba mi coche no había bebido, la otra chica sí, aparte de que aún no tenía el carnet y estábamos conduciendo en mitad de un carril bici a las 3 de la madrugada. Bajamos del coche y nos dice el guardia civil que iban conduciendo por la carretera y de repente han visto luces de coche por el carril bici, que qué hacíamos ahí. Entonces a mi se me gira la neurona, ayudada por el alcohol, y empiezo a desvariar “esto es una mierda! llevamos media hora perdidos en este maldito parque natural, yo lo único que quiero es volver al pueblo y aquí solo veo árboles y encima no sé cómo nos metemos en un maldito carril bici!” A todo esto, mientras yo recitaba mi drama, la chica que conducía el otro coche (que llevaba un nivel de cogorza muy similar al mío, si no peor), intentando aparcar pegada al borde del carril bici, le da un golpe a una farola. Entonces apaga el coche y se baja gritando “mi padre me va a matar!!!! no sabe que le he cogido el coche y ahora verá el golpe!!!” y empieza a llorar a lágrima viva. Momento que yo aprovecho para gritar también “es este parque de mierda! que no hay quién se aclare! nunca tendríamos que haber venido! jodeeeeeeeer!!!”

Así que la guardia civil tuvo que consolarnos a las dos, nos dijo que no nos preocupáramos que el coche no se había rallado y su padre no se enteraría y nos indicó muy amablemente la manera de salir del carril bici y coger la carretera, sin siquiera pedirnos documentación de ningún tipo. Creo que jamás había tenido tanta suerte, o tanta labia, o ambas.

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